martes, 6 de enero de 2009

MONÓLOGO PERSONAL

Hay madres buenas y madres malas, madres que te dan soluciones y madres que no te las dan.
Por ejemplo esa madre que todos los domingos por la mañana viene a despertarte como si no fuera el único día que tienes para dormir.
Esa madre que viene a despertarte entra en tu habitación con cuidadito para no despertarte se ponen a pie de tu cama y dándote golpecitos en los pies te dice: suzanna ya levántate y vamos a comer, y tu le dices: que yo no voy a comer siempre quiere que pase comiendo y comiendo y ella te dice entonces ¿no te guardo nada? y tu le dices: que nooooooo y ella insiste ¿entonces no vas a comer verdad, no te guardo nada entonces? y tu también insistes: mama k noooo!! De lo que te vas a perder hija mía te dice.
Entonces ella se va de la habitación pero cuando parece que va a cerrar la puerta va otra vez a la cama y te dice... mijita ¿Qué quisieras comer hoy?
Luego un día cuando te vas a ir de tu casa y vas a coger las llaves pero no las encuentras a ¿quien le preguntas....? a tu madreee le dices mamaaaa ¿tu has visto mis llaves? y ella te dice ¡ay están donde siempreee! tu vas donde siempre y no están y vuelves con un poquito de miedo y le dices... maamaaa he buscado donde siempre y ahí no estaaan y te dice tu madre ¿pero has buscado bien? y tu dices pues es verdad voy a mirar bien.
Vas miras y nada y tu vuelves a tu madre ya muerta de las iras, no con miedo, si no ya preparado para salir corriendo. Le dices maaamaaaaa he buscado bien y ahí no están.. Bueno ella como buena madre te grita.. ¡esque voy a tener que ir yooo!! y tu piensas (bueno pero ven rápido que a este paso ya me atrase a la u).
ella llega y las encuentra!! y tú te vas pensando las madres si que tienen poderes pero si yo busque y no estaban pero luego piensas ¿y si las tenía ella y lo que quería era.... eeeh?.
luego esta esa madre cariñosa que 1 hora después de que tu comiste llega con el pañuelito lo llena de babas y te lo restriega por toda la cara y tu pones esa cara como de asco y le dices... ¡¡mamaaaaa que asco!! El caso es que por mucho que digamos.... madre solo hay una, porque dos quien aguanta.

domingo, 4 de enero de 2009

La Navidad en la Vía a Machachi

Casi tres dolares diarios y una funda de caramelos son el promedio que María Ignacia Iloza recogió desde el 22 hasta el 24 de diciembre. En la vía a machachi casi al medio día del 24 de diciembre no solo María Iloza y sus tres hijos pedían caridad, sino muchas otras familias, en la mayoría madres con sus hijos.

Los niños con su cabello áspero y enredado, mejillas rosadas y brillantes y los pies descalzos, pedían “la navidad” desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde en la fría, ventosa y desolada vía a machachi. Con su voz dulce e inocente y con palabras que apenas podía pronunciar, Anita una niña de cuatro años, decía: “la gente me lanza unos caramelos y también me regala comida y yo le doy a mi mami”.

Mientras los niños permanecían en la vía esquivando los carros, camiones, buses y algunos trailers, sus madres hacían tiempo sentadas esperando que sus hijos traigan caramelos, comida y en algunos casos ropa usada, que recogían en la vía. La mayoría de personas que regalan dulces a los niños, los arrojan por la ventana de los vehículos ya que es imposible estacionarse y repartir, por las aglomeraciones y por el tráfico.

La navidad para estos niños es un juego. Entre algunas familias juegan a quien consigue más caramelos, o a quien le regalan más juguetes. Cuando comienza a atardecer, cuentan la cantidad de regalos, dulces, y objetos que han recogido. “Yo tuve tres chocolates y muchos chupetes, y mucha ropita” se escuchaba a Nelson un niño de Sangolquí. “La señora de la camioneta regalo tres costales de ropas para mi”, dice Viviana oriunda de machachi. Y cada familia empieza a recoger sus regalos en costales y se dividen para cargarlos entre todos. Casi a las siete de la noche empieza una larga caminata entre todas las familias, y se dirigen a sus hogares.

El tránsito disminuye, casi a las ocho de la noche ya no se encuentra muchos vehículos, solamente algunos buses. Y las últimas familias esperan por algún regalo en la fría, oscura y desolada vía a machachi.